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Construir la Paz: Entender, para poder actuar
Foro Pax
Un debate internacional via Internet sobre la construcción de la Paz
Diciembre 2001 – Junio 2002

- Enlaces útiles en Internet
- Algunas estadísticas

Documentos :
1. Síntesis temáticas
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2. Contribuciones temáticas
de la Escuela de Paz
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3. Síntesis semanales
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4. Síntesis semanales: Resúmenes |

En esta Síntesis :

En el arte de la coexistencia, es la comunicación el primer paso

Nos quedamos deseando saber más sobre las raíces de la violencia

 

Síntesis de los debates del Foro Pax
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En el arte de la coexistencia, es la comunicación el primer paso

El foro “Construir la paz” se inició en diciembre del 2001. En vista del impacto psicológico de los ataques terroristas del 11 de septiembre de ese año y sus consecuencias, a sus organizadores les pareció lógico empezar la discusión en torno a este acontecimiento directamente relacionado con la guerra y la paz. Una primera fase les permitió a muchos participantes presentarse antes de abordar la discusión formal que seguiría. El diálogo sobre los acontecimientos de septiembre les permitió también hablar abiertamente de algo que a tantos nos afectaba y que había dejado a la mayoría en estado de choque. De cierta manera, el debate presentaba una dimensión terapéutica, con su posibilidad de expresar emociones sobre el tema de la paz que -demasiado a menudo nos lo olvidamos- no se puede confinar a las fronteras estrechas de la pura racionalidad.

Nos quedamos deseando saber más sobre las raíces de la violencia

Las reacciones a los acontecimientos de septiembre fueron casi unánimes en su condenación de los atentados. Un participante admitió sentir algo de satisfacción viendo que se había atacado al “imperio” y se oyeron varias voces juzgar que las políticas norteamericanas habían provocado alguna forma de venganza. Una participante que había sido testigo ocular de los ataques relató ese día fatal, recordándonos a todos que las consecuencias de tales actos afectan a individuos inocentes y no sólo a los gobiernos responsables.
Mientras todos estuvieron de acuerdo que la matanza de personas inocentes es una cosa terrible, algunos sentían que no se debía condenar el terrorismo completamente. En primer lugar, muchos países, incluso los EE.UU., promulgan políticas que se podrían calificar de políticas de terror. En segundo lugar, los países débiles a menudo no tienen ningún otro recurso contra un poder dominante más que medios considerados por otro lado como ilegítimos. En esencia, entonces, la discusión apuntó desde el principio una verdad ineludible, a saber que el problema de la paz y la guerra es mucho más complejo que a primera vista. Así, surgieron ciertos temas que estarían presentes a lo largo de la discusión. Uno de estos era el problema de la desigualdad, incluso la brecha entre el Norte y el Sur, un problema que muchos consideraron como parte de la raíz de la violencia. Otro tema que se debatiría en más detalle fue la ineficacia de los gobiernos frente al problema de la violencia y la guerra. Generalmente, se consideró como fundamental la problemática de las causas raíces de la violencia.

Humanidad y Biosfera

Después de esta sesión introductoria, seguimos con el primero de los cuatro temas formales del foro. Desde un punto de vista práctico, cada tema se discutió durante un período de tres semanas, seguido por una semana de “pausa para el café”, la que permitió una interacción menos formal entre los participantes. Generalmente, la tercera semana de cada debate resultó ser la más activa. El primer tema trató de “La Humanidad, la Biosfera, y la Paz”. La pregunta general planteada al foro fue la siguiente: ¿Qué tiene que ver la manera en que los humanos se relacionan con nuestra biosfera con construir una paz duradera? La discusión de tres semanas tomó dos direcciones, que al final, lógicamente, convergieron. La primera problemática trató de la relación de la humanidad con la biosfera. La segunda problemática intentó establecer el vínculo entre este primer tema y la construcción de una paz duradera.

Con respecto a la humanidad y la biosfera, se convino generalmente que necesitamos considerar este problema muy en serio. Por varias razones, la energía pareció ser el tema continuo de la discusión. La manera en que el mundo ha gastado hasta ahora y de forma consistente los combustibles fósiles -que no son renovables- ilustra la relación malsana de la humanidad con la biosfera. El culpable principal de esta visión miope ha sido en gran parte el afán de ganancias a corto plazo de los gobiernos y de compañías grandes y pequeñas, por lo que se refiere a lo político y lo financiero. Aunque podamos apuntar la ignorancia como causa de este desastre mundial cuando nos referimos a las primeras fases de la revolución industrial, éste ya no es de ninguna manera el caso. En efecto, hay muchas fuentes de energía respetuosas del medio ambiente –entre ellas las energías solar, eólica, e hidráulica- bien conocidas por los expertos en energía pero aún dramáticamente sub-utilizadas. Puesto que las grandes compañías, en particular las compañías de petróleo, están poco dispuestas a mirar hacia otras fuentes de energía, y puesto que la naturaleza de los gobiernos, inclusive los de las democracias, los hace adversos a cambiar las políticas actuales, tiene que haber otro motor para el cambio.

La energía es una de las grandes causas de conflicto

Es un hecho muy conocido que la competición por los recursos naturales, entre otros la energía y el agua, es una causa de conflictos, a veces inclusive de conflictos violentos. Desde esta perspectiva, el apetito de las naciones industrializadas puede provocar a menudo conflictos en el mundo en vía de desarrollo, como lo hemos presenciado por ejemplo en Africa. Como la demanda por recursos naturales es cada vez mayor mientras las reservas disminuyen, hay razón por ser pesimista en cuanto al futuro. ¿ Tendrá que ocurrir algún conflicto cataclista para que aprendamos nuestras lecciones? ¿O podremos controlar esta lucha por los recursos?
En medio de esta triste realidad, muchos entretienen esperanza; para algunos, no hay ninguna duda que las cosas evolucionarán hacia una mejoría: gracias a una conciencia mayor, a una conciencia mundial en torno a lo medioambiental, el desarrollo sostenible puede volverse de hecho en una fuente de la paz. Si, como algunos lo sugieren, estamos al borde de una revolución de las conciencias, esto podría indicar que la humanidad está a punto de tomar un gran salto evolutivo. Como cada uno desea al final la paz universal, nuestra conciencia colectiva podría constituir una gran esperanza por el futuro de la humanidad y la biosfera.
Sin embargo, aun cuando el mundo entero adoptara totalmente el desarrollo sostenible como meta, esto podría no eliminar las raíces-causas de la guerra. Podría en todo caso lograr un mayor grado de justicia en el acceso a los recursos básicos para una vida decente, lo que es un fin importante en si y podría reducir ciertas fricciones que pueden traducirse en conflicto.

Socioeconomía solidaria

De la biosfera, seguimos entonces con la problemática de la economía y la sociedad, más específicamente, lo que preguntamos fue lo siguiente: ¿Qué es una “socioeconomía solidaria” y qué tiene que ver con construir la paz? Antes de responder, los participantes sintieron que necesitábamos primero identificar el problema. De ello, surgieron varios temas. Por ejemplo: ¿Promovería la paz el establecimiento de una socioeconomía solidaria? ¿Hay realmente alternativas al modelo económico dominante? ¿Depende la paz de la reducción de desigualdades a cada nivel y de un sistema económico más justo? ¿Cuáles son las diferentes cosas que puede hacer una persona ordinaria para sostener una socioeconomía solidaria? ¿Está el terrorismo directamente relacionado con la pobreza? ¿Tienen las mujeres que jugar un papel particular en desarrollo local?
De estas preguntas fundamentales, también surgieron tres definiciones principales de una socioeconomía solidaria. Algunos vieron que tal economía ya no está separada de la sociedad y la cultura, representando así una estructura de apoyo a la paz y a la sostenibilidad. Otros miraban hacia la solidaridad socioeconómica como alternativa a las concepciones económicas “liberal” y “neoliberal”, en otras palabras, como alternativa a un sistema de comercio de mercado libre que genera pobreza y por consiguiente sofoca el cultivo de sociedades pacíficas. Por fin, algunos vieron la idea de una socioeconomía solidaria como algo que proporciona una alternativa a los gobiernos corruptos y una alternativa a la promoción de la desigualdad al nivel de los estados.

Encontrar un equilibrio entre necesidades económicas contradictorias y valores culturales que difieren

La mayoría de los participantes estuvieron de acuerdo que el camino más claro para lograr una solidaridad socioeconómica y una imparcialidad económica mundial, es la coexistencia de una justicia equitable y un comercio justo. Los ingredientes de esta receta requieren participación, la de organizaciones transnacionales, de gobiernos de estado, de organizaciones no gubernamentales y, lo más seguramente, de la sociedad civil, ciudadanos individuales y consumidores. En los hombros de las grandes organizaciones caen las responsabilidades de crear las estructuras de prácticas de comercio justo y de facilitar su aplicación. Este marco se establecería necesariamente con la creación de un equilibrio entre una política económica eficaz y prácticas comerciales éticas. La estructura de apoyo a este equilibrio sería un equilibrio incorporado entre necesidades económicas contradictorias y sistemas de valores culturales diferentes. Las prácticas de comercio justo incluirían precios correctos y la disponibilidad de información sobre las razones detrás de los precios establecidos, habilitando así un consumismo responsable y ético.
Como el problema es mundial, se puede esperar que efectuar un cambio necesitará la implicación de varias instituciones internacionales que puedan actuar como catalizadores. Para lograr tal esfuerzo, sería indispensable usar actores transnacionales como la Organización Mundial del Comercio para llevar a cabo y poner en vigor un sistema legal internacional que adhiera a las metas del comercio justo y de una justicia equitable. Sería una inclusión igualmente vital el rol de organizaciones no gubernamentales en garantizar un comportamiento honrado, una representación precisa, e inversiones internacionales imparciales.

Gobernanza

El tercer debate trató de la problemática de la gobernanza, un concepto bastante reciente, cuya definición no tiene a todos de acuerdo, algunos prefiriendo usar la idea genérica de “gobierno”. Así la pregunta general que se planteó en el foro fue la siguiente: ¿Qué es la gobernanza, cuál es nuestro papel en ella, y cómo, exactamente, está relacionada con la construcción de la paz? Definimos la gobernanza como un concepto amplio que tiene en cuenta e intenta explicar las mutaciones del sistema internacional, la interdependencia, la naturaleza compleja de las relaciones entre lo local y lo global, y la multiplicación de actores estatales y no estatales. Para el propósito de esta discusión, entendimos la gobernanza como un sistema de regulación política y social que no depende exclusivamente de los gobiernos.
El tema de la responsabilidad gubernamental penetró todo el debate sobre la paz. Después de todo, son principalmente los gobiernos que tienen los medios y el poder para usar violencia, y a menudo tienen los recursos para evitarla. Se plantearon dos temas principales con respecto a los gobiernos: su legitimidad y su capacidad. En realidad, ¿tienen los gobiernos la legitimidad para hacer la guerra y la paz, y tienen el saber hacer? Pareció haber un consenso general que un gobierno legítimo es, en esencia, democrático.
Por supuesto, esto conduce a la pregunta: ¿Qué es, en efecto, un gobierno democrático? Generalmente, es uno con una alta participación de individuos y de la sociedad civil. Esencialmente, para que la democracia nos libre de una mala gobernanza, se necesita mejorar la forma actual de la democracia y reforzarla donde ha tomado raíz; al mismo tiempo, debe ganar nuevos territorios para luchar contra gobiernos medio democráticos, gobiernos totalmente antidemocráticos y actores no estatales que almacenan el poder pero que no funcionan democráticamente, entre los cuales las corporaciones multinacionales, que actúan cada vez más en un mundo donde el poder económico está ganando terreno sobre el poder político.

Cómo hacer prevalecer los intereses de todos simultáneamente

Luego viene el asunto del saber hacer. Parece claro al ojo desnudo que los gobiernos son, principalmente, ineficaces cuando se trata de resolver conflictos. Aunque una participación mayor en la toma de decisiones por los ciudadanos podría provocar un sentido común que tanto hace falta, esto podría no bastar. De hecho, como con niños pequeños, se debe también educar a los decididores en el arte de hacer la paz y resolver conflictos. Hoy, además del problema de mala gobernanza, también tenemos que tratar del asunto de la estructura de la gobernanza, que está mal equipada para satisfacer las necesidades provocadas por la mundialización, es decir la rigidez de las fronteras nacionales.
La construcción de comunidades económicas y culturales mundiales a sobrepasado la construcción de una comunidad política mundial. Hasta ahora, parece que la comunidad política mundial se ha desarrollado en torno al principio central de la fuerza, lo que da lugar a desigualdades. Nos está faltando democracia mundial, pero ¿cómo podemos generarla? Algunos sugirieron la idea de establecer un Parlamento Mundial, mientras otros prefirieron trabajar con lo que ya existe dentro de la Organización de las Naciones Unidas. Muchos están de acuerdo que tales cambios se pueden provocar más eficazmente con presión de la sociedad civil mundial, y posiblemente con la organización de una gran cumbre sobre la gobernanza mundial. El concepto de subsidiariedad activa apareció como una alternativa atractiva a los sistemas tradicionales de gobernanza. La subsidiariedad activa toma en cuenta diferentes escalas de gobernanza -local, nacional, mundial- simultáneamente, para que se tomen en cuenta todos los intereses sin que se contradigan.

Cultura, Valores, Arte y Educación

El debate final sobre la cultura, los valores, el arte, la educación y la paz clausuró la discusión formal. La pregunta planteada fue: Arte, Valores, Cultura, Educación y la Construcción de la Paz: ¿Están todos relacionados? ¿Cómo? El papel vital de la educación en el proceso de la paz se propagó a lo largo de esta última discusión, como lo había hecho ya desde el principio de nuestro foro. Muchos consideran una educación apropiada como la clave para el futuro de la humanidad, y nuestros participantes no nos dejaron con dudas en cuanto a lo que constituye la definición de “una educación apropiada”. Se debe enseñar la responsabilidad y el pensamiento crítico; se debe permitir que la humanidad evolucione y progrese. En suma, la educación debe promover los valores de una sociedad democrática. La educación para la paz empieza con los niños. Antes de la escuela, las familias juegan el papel principal en la transmisión de valores de paz a los niños pequeños. Pero las escuelas también tienen que cambiar de manera fundamental si queremos educar a los niños para que luchen por y no en contra de los “otros” para que desarrollen la habilidad de resolver sus conflictos de manera constructiva en lugar de destructiva y se preparen a vivir en un mundo pacífico.
La imaginación, una mente flexible, y la franqueza constituyen algunas de las calidades que necesitan ser desarrolladas en los individuos y que podrían reforzar la creación de una verdadera cultura de paz. En esencia, entonces, los estudiantes necesitan tener la experiencia de trabajar juntos cooperativamente de manera que les permita desarrollar las actitudes, el conocimiento y las habilidades que alimentan una cooperación eficaz en lo interpersonal, entre los grupos, e internacional. Necesitan aprender a convertir conflictos en problemas mutuos que se tienen que resolver cooperativamente. Esto les permitiría cooperar con otros en la resolución constructiva de conflictos inevitables que ocurrirán entre y dentro de naciones, grupos étnicos, comunidades y familias. Entonces, y sólo entonces quizás, estos estudiantes se desarrollan en adultos responsables capaces de resolver conflictos en forma poderosa, constructiva e imaginativa.
La cultura juega un gran papel en nuestra comprensión de la guerra y la paz, y el arte define nuestra cultura de muchas maneras. El arte interpreta nuestras ideas y nuestras experiencias, mientras representa a nuestro mundo colectivamente. Por consiguiente, el arte es político. Sabemos que el arte puede servir de instrumento de propaganda para la guerra. Sin embargo, el arte también puede promover la paz al servir de camino en búsqueda de la verdad. Otros elementos de la cultura juegan un papel. La ciencia, por ejemplo, nos ha permitido entender a nuestro medio ambiente y, en base de este entendimiento, actuar para mejorarlo. Mientras es cierto que muchos descubrimientos científicos se han hecho a través del proceso de construcción de armas, la aplicación de los resultados científicos también ha modificado económicamente y socialmente nuestro medio ambiente mundial, el Internet siendo sólo un ejemplo en una lista larga.

Implicarse activamente, diariamente, en todas partes...

Un mundo que propaga una cultura mundial de paz y de tolerancia de la diversidad es, de hecho, uno que genera una “cultura universal”. Puesto que, por defecto, una cultura universal se conforma con un conjunto de “valores universales”, es cada vez más importante definir, aplicar y asimilar estos valores. Cuando se habla de valores universales, se debe hablar de lo que significa ser un ciudadano del mundo. Ser un ciudadano del mundo significa simplemente estar involucrado activamente, diariamente y en todas partes donde se pueda actuar, en la edificación del mundo, de un mundo en donde cada uno y todos sabemos y sentimos individualmente y socialmente responsables por los otros y contribuimos al bienestar de todos en la unidad que reúne y la diversidad que nos enriquece.
Es innegable que el establecimiento de una cultura mundial de paz debe alimentar contactos interculturales mayores a través del desarrollo de vínculos entre las naciones y los pueblos a muchos niveles. Este objetivo concuerda con la idea de crear una sociedad civil mundial que transciende las fronteras nacionales y refuerza los valores democráticos alrededor del mundo.
Así se acabó la discusión formal del foro. Para terminar la discusión, el último mes del debate se dedicó a una evaluación global del foro, tanto por los participantes como por los organizadores, una evaluación que les permitió a todos compartir sus sentimientos generales sobre la discusión y más generalmente sobre la paz y las formas de lograrla.

Últimas palabras

Se propusieron dos preguntas para comenzar este último diálogo y permitirles a todos reflejar sobre los últimos meses: ¿Qué sienten ahora en torno a los acontecimientos del 11 de septiembre y sus consecuencias? ¿Ha representado para ustedes este foro alguna diferencia? Hubieron muchas respuestas. Algunas fueron muy personales e incluso emocionales. Varios participantes nos relataron la manera en que el foro puede haber cambiado sus vidas en parte, por ejemplo animándoles a participar en otras iniciativas por la paz, o impulsándolos a construir proyectos a un nivel local. Se consideró unánimemente que la diversidad de opiniones y de los puntos de vista había sido una gran ventaja. Algunos participantes miraron hacia al futuro para considerar lo que podría ser la próxima fase, de hecho formulando y respondiendo a otra pregunta fundamental: ¿Y ahora qué? De manera general, a una mayoría de los contribuyentes les dejó el foro un sentido positivo.
No obstante, hubieron unos participantes que expresaron mucha crítica, sosteniendo que la discusión en su conjunto faltó de dirección y que probablemente intentamos hacer demasiadas cosas sin lograr mucho. Como si para responder a esta crítica, varias personas propusieran lanzar algunas nuevas iniciativas, por ejemplo el establecimiento de un acceso en línea libre a un centro de recursos para la gestión de conflictos y las técnicas de resolución, que ofrecería consejos a personas o grupos que se encuentran en conflicto.

La educación para la paz es una prioridad

Otros pidieron que este foro se usara para lanzar otros proyectos o iniciar peticiones. Hubo una llamada para exigir un Carta de la Tierra en la próxima Cumbre de la Tierra. Alguien sugirió que enfoquemos sobre ciertos temas debatidos durante el foro, como la prevención conflictos en Africa, hasta proponiendo la creación de un consejo permanente de prevención de conflictos en el siglo XXI. Todas estas ideas, y más, ilustran el hecho que hay una necesidad de organizarse al nivel de la base, realmente la única manera de llenar las amplias brechas abandonadas por gobiernos ineficaces y estrechos de miras.
De manera general, la necesidad de mejorar la educación para la paz de las futuras generaciones parecía ser para todos una gran prioridad, un sentimiento que ilustró lo que tiene que haber sido el tema más importante del foro: la educación. Todas estas ideas, y otras, nos da esperanza que el foro no fue quizás más que el comienzo de varios nuevos proyectos que pueden ayudar a construir una base sólida para una cultura universal de paz.

Desde que abrió la discusión, se formularon muchas ideas, se plantearon muchas preguntas y muchos problemas permanecieron no resueltos. Sin traer una respuesta definitiva al problema complejo de la paz, este foro demostró que corre una fuerte voluntad de encontrar respuestas y que existen soluciones prácticas. Como lo tenemos todos bien consciente, en estos días una buena comunicación es fundamental si queremos construir nuestro futuro juntos y hacerlo libre de conflictos.

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