Tal como lo señala la Agenda 21, tenemos que modificar nuestros esquemas no sustentables de crecimiento económico para reemplazarlos poco a poco por modos de producción y de consumo que tomen más en cuenta la dimensión social y la dimensión ambiental. ¿Cómo hacer? ¿Quién puede hacerlo? Estas son las cuestiones que no podemos ignorar.