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Haciendo historia hacia la Alianza mundial de migrantes

1a Cumbre de comunidades migrantes latinoamericanas – Morelia, Michoacán, México – 10 al 13 de mayo de 2007

En un hecho sin precedentes, alrededor de 400 personas migrantes, provenientes prácticamente de todos los países de las tres Américas, desde Alaska hasta Tierra del Fuego (y no es una extrapolación), se encontraron en la ciudad de Morelia, Estado de Michoacán en México, para escucharse y aprender mutuamente, mirándose en el espejo de sus diversas experiencias. A ellos se unieron cerca de doscientos representantes de comunidades migrantes de África y Europa, ONGs, académicos y autoridades del Estado mexicano y estadounidense. No fue una reunión más de migración, sino otro inédito paso a una gran Alianza Mundial de Migrantes.

La hermosa ciudad de Morelia, declarada por Naciones Unidas patrimonio histórico de la humanidad en razón de su centro histórico, que ha conservado intacta la belleza de su arquitectura colonial por lo que su recorrido constituye casi un virtual viaje al pasado, fue la sede de este evento. Y su elección no es casual. El Estado de Michoacán, donde se encuentra, es el que históricamente ha generado más emigrados mexicanos a los Estados Unidos, aportando éstos actualmente el 13% del total de remesas hacia el país. Paradigmático ejemplo de una realidad mundial creciente que involucra a prácticamente todos los países y alrededor de 250 millones de personas. Poniéndose a la punta en este ámbito, el Estado michoacano ha extendido la participación política de sus emigrados al espacio local, reconociéndoles el derecho a votar en las elecciones estaduales. No sorprende entonces que sus autoridades y sus numerosos clubes de migrantes o familiares hayan sido los más fraternales y eficientes anfitriones, convirtiendo a Morelia en significativo epicentro de este proceso de construcción el sujeto social migrante.

Unidad en la diversidad

Las personas migrantes son parte consustancial de las nuevas realidades mundiales y también una expresión emblemática de sus contradicciones y desafíos. Ellas están cambiando de hecho la forma de pensar y vivir la democracia y la cultura, son embriones de construcción de la nueva ciudadanía, primero bi y después multinacional, finalmente universal, basada en una creciente pluri identidad. Son creadoras de un mundo nuevo y de todos, empezando por sus países de origen, tránsito y destino, a los que aportan además, y contra todo obstáculo e incomprensión, como dobles o múltiples agentes de desarrollo.

Hacer consciente, direccionar intencionadamente, y multiplicar este proceso es tarea germinal de las propias personas migrantes. Su unidad, propuesta y acción protagónica es el motor que empuja una nueva relación, una nueva responsabilidad por parte de los Estados y las sociedades civiles en todos los países. Para ello, la clave es sumar esfuerzos, y el diálogo es el punto de partida esencial e imprescindible. Y la Cumbre ha sido, para la sociedad civil migrante del Sur, simultáneamente, la culminación de una larga y rica etapa previa, y el primer paso para echar andar una nueva etapa en este largo camino por ganar el respeto, la justicia y la humanidad para todas las formas y todos los protagonistas de la movilidad humana.

Más allá de los importantes aportes en la reflexión y propuesta, ha sido el crucial ejercicio de construir lo común viviendo naturalmente las diferencias, el logro esencial y más preñado de posibilidades del Encuentro. Ciertamente, mucho de lo dicho ya ha sido dicho antes y seguramente lo será por un buen tiempo, pero lo sustancial, lo nuevo, es que ahora ha sido dicho por las propias personas migrantes que confirmaron de este modo que sí existe una identidad común, a partir de sus objetivas o legítimas diferencias. Unidad y diversidad, vistas, no como opuestos, sino como complementos en un único movimiento, momentos de un mismo proceso, aspectos de una sola totalidad, permitieron conjugar constructivamente las innumerables experiencias particulares, necesariamente específicas, con la ya consciente y explícita visión común que permita avanzar a la agenda común. Simbólico de ello fue la presencia e importante aporte de representantes de las comunidades migrantes africanas, quienes mostraron la vocación necesariamente global de este evento de la sociedad civil latinoamericana, hacia una nueva gobernanza ciudadana global. Superar el egocentrismo y las contradicciones de variados motivos a nivel personal, de grupo, nacional, étnico, temático, etc., fue una de las conclusiones que la reflexión colectiva aportó para hacer aún más denso y más rápido el logro de este imprescindible objetivo de unidad en la diversidad.

Limitaciones

Como no puede ser de otro modo en todo proceso colectivo que está vivo y en movimiento, hubo también limitaciones, contradicciones y problemas. Pero aún ellas, además de ser en si mismas prueba de la realidad del avance, son experiencias e incentivos a la reflexión y corrección, y hacen parte por tanto del saldo a favor del evento. Cuestiones metodológicas y programáticas que eviten la redundancia y hagan aún más participativas las dinámicas; la presencia más equitativa de migrantes del sur frente a los del norte, que predominaron en esta ocasión; un debate pendiente de cuánto y en qué forma deben colaborar a este proceso los representantes del Estado, las grandes empresas privadas y las academias, cuya presencia esta vez generó críticas aunque nadie dejó de reconocerla como necesario medio para lograr la incidencia que es objetivo de todos. Son sólo algunos de los muchos elementos que presentan necesidad de mayor trabajo de definición o corrección.

La riqueza temática

Literalmente innumerables son los ricos aportes de experiencia, reflexión y propuesta debatidos a lo largo de las tres jornadas, incluyendo los hermosos eventos socio culturales. La necesidad de terminar con el modelo neoliberal excluyente en crisis evidente, levantando alternativas de desarrollo sustentables social y ecológicamente; la urgencia de defender el Amazonas, corazón del futuro latinoamericano y amenazado por la voracidad de transnacionales y la ocupación militar norteamericana; la demanda de políticas migratorias centradas en los Derechos Humanos y multilaterales, especialmente para sacar de las sombras y el miedo a las personas indocumentadas, con especial consideración de mujeres, niños, indígenas, afro descendientes, refugiados y desplazados; el proyecto de una “Carta de los Migrantes”, documento universal producido por ellos mismos; remesas; cultura; fronteras; liderazgo juvenil; desarrollo local; medios de comunicación; producción cinematográfica; numerosas y diversas campañas; y un largo etcétera muestran la abundancia y densidad de los saberes intercambiados.

Lo que sigue

La Declaración Final del Evento consistió en un Mosaico en que a la Declaración únicamente del Comité Organizador Internacional, se agregaron todas las demás que surgieron. Esto no dejó contentos a todas las personas asistentes, en algunos casos por motivos de concepción del movimiento social de las personas migrantes, en otras por cuestiones más bien metodológicas para hacer más viable una mayor participación.

Ello entraña el equilibrio entre lo ideal, la exigencia relativamente fácil de “todo”, la plenitud de las demandas, a veces con cierto simplismo, y lo realmente posible, lo que puede efectivamente lograrse de acuerdo a las condiciones objetivas, que impone contar con una propuesta de calidad, seria y de mucho trabajo. Ambos lados de la ecuación son necesarios aunque difíciles.

A partir de ello, se acordó la continuidad del camino emprendido a través de una próxima “Segunda Cumbre Latinoamericana”; y de una muy importante “Cumbre Europeo Africana”, probablemente en Marsella. Incluso de la posibilidad de una “Cumbre Sudamericana” que refuerce lo latinoamericano con los cuatro millones de migrantes intra regionales del Cono Sur. Para converger en el horizonte de los “Foros Sociales Mundiales de Migración” ya en marcha.

Aunque no hay muros que la detengan, redadas que la disuadan, ni deportaciones que la terminen, la incomprensión y desidia de los Estados y de amplios sectores de la población continua haciendo de la migración un naufragio evitable de la dignidad y la felicidad humanas. Pero incluso cuando la migración conlleva un drama en su origen, tránsito o destino, está llena de una riqueza enorme, preñada de oportunidades y de esperanza. La construcción de la Gran Alianza Global de Migrantes para una Nueva Gobernanza Ciudadana Global, en la que se inscribe esta Cumbre, es parte del camino, perfectamente posible, absolutamente necesario, para realizar esa esperanza. En este esfuerzo las personas migrantes continúan regalando al mundo la siempre hermosa posibilidad de todos los caminos.


LOS AUTORES

Ricardo Jiménez
Sociólogo investigador chileno, especializado (...)
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