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Carta de las Responsabilidades Humanas
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Puntos principales para la discusión con la Secretaría General de Naciones Unidas

de Gustavo Marin - Pierre Calame -

Documento presentado en la reunión organizada por Bridge Initiative y la Secretaría General de la ONU, en Nueva York, 2 de marzo de 2005

(Los autores, Pierre Calame y Gustavo Marin, son coordinadores del cuaderno de propuestas de la Alianza para un Mundo Responsable, Plural y Solidario: Por una gobernanza mundial eficaz, legítima y democrática)

1. la Secretaría de Naciones Unidas encara una oportunidad histórica. El documento que va a ser enviado a los jefes de estado en vistas a la Asamblea General de Septiembre de 2005, no puede ser simplemente una recopilación de recomendaciones para reformar el sistema que se diseñó al final de la Segunda Guerra Mundial. La reforma no debe ser meramente institucional, limitada a la reorganización del Consejo de Seguridad o el establecimiento de otro organismo, que se llamaría de Seguridad y Desarrollo. La dimensión de los desafíos de nuestro mundo requiere respuestas más profundas que la simple reorganización del sistema político de Naciones Unidas. Es necesario echar los cimientos para la construcción progresiva de una gobernanza mundial legítima, democrática, y eficaz, verdaderamente capaz de manejarse ante las interdependencias de nuestras sociedades entre sí y de la humanidad con la biosfera.

2. Los ciudadanos del mundo necesitamos una verdadera Constitución Mundial. Esta última no debe ser el producto de un ejercicio meramente administrativo, sino el resultado de un proceso de institución a través del que la comunidad global construirá los cimientos de una nueva gobernanza de solidaridad democrática y responsable. Tendrá que basarse, por supuesto, en los textos fundadores, es decir la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta de las Naciones Unidas. El mundo ha cambiado, sin embargo, aparecen nuevos desafíos en la agenda, y la supervivencia del planeta y de los seres humanos está en peligro. Se necesita un tercer pilar para la escena internacional, una Carta de Responsabilidades Humanas que además de los derechos de las personas y los deberes de los estados, ponga sobre el tapete las responsabilidades de personas, instituciones, compañías, y estados para asegurar que la dignidad es respetada y que las personas puedan prosperar individual y colectivamente. Una Constitución Mundial que resulte de un proceso para la institución de una comunidad mundial, actuará como referencia común para establecer el orden de derechos y deberes aplicable a las agencias de Naciones Unidas y a las demás instituciones multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, y la Organización Mundial del Comercio.

3. una Constitución Mundial debe expresar un número limitado de objetivos generales que deben ser la base de la gobernanza mundial y guíen la acción común de las agencias de la ONU, y de las instituciones multilaterales, siendo así que el papel específico de cada una de éstas se subordinaría al seguimiento de estos objetivos comunes.

-  Debemos afirmar que podemos vencer la pobreza y proteger nuestra Tierra para nosotros y para nuestros niños,
-  que la dignidad de cada cual implica a la contribución de cada cual a la libertad y la dignidad de los otros,
- que una paz durable no puede establecerse sin una justicia que respete la dignidad y los derechos humanos,
- que el poder puede ser ejercido legítimamente sólo cuando esté al servicio de todos y rinda cuentas públicamente.

Debemos reafirmar una vez más el principio fundador de la comunidad internacional: Nuestro mundo pertenece a todos y ningún gobierno o institución puede exigir ninguna autoridad por encima de la voluntad democrática de todos los ciudadanos.

4. El mundo no es una mercancía. El mercado es una modalidad de intercambio pero debemos delimitar su lugar y sus condiciones de legitimidad y eficacia, al igual que la de las otras formas de gobernanza. Debemos hacer lo que sea necesario para devolver el mercado a su lugar, para no permitir que el trabajo y las personas sean pura mercancía. En estos momentos es una prioridad poder definir en derecho, el campo de aplicación del mercado. Hace falta superar el reduccionismo de una visión ideológica de la economía que coloca al mercado en el centro de todos los intercambios. Solamente una parte de los bienes corresponden al mercado, los que se dividen al compartirse, principalmente los bienes industriales y de servicios en los que el mercado puede ser un medio de intercambio. Pero hay otras categorías de bienes, los recursos naturales en particular, cuyo reparto corresponde a una justicia social mejor que no a la economía de mercado, y sobre los que la comunidad internacional debe ponerse de acuerdo sobre la naturaleza y la gestión de los bienes públicos mundiales. Se debe considerar también sobretodo los bienes que se multiplican al compartirse: el conocimiento, la inteligencia, la experiencia. A estos les corresponde una lógica de mutualización.

La comunidad mundial necesita establecer reglas globales comunes para manejar los intercambios de las diversas categorías de bienes y hacer de la economía, una palanca de la comunidad mundial, en lugar de un espacio de competencia y de disputas que solamente sirven para agravar las desigualdades.

5. Debemos refundar la gobernanza mundial. Para conseguirlo, hace falta superar los fundamentos conceptuales e ideológicos del sistema actual. Éste, sitúa en medio de la gobernanza mundial las relaciones entre Estados nacionales, en base a una ideología del Estado que surgió en Europa en el siglo XVII y cuyo modeló se ha ido extendiendo progresivamente al mundo entero. La arquitectura de la gobernanza mundial no puede concebirse sin una refundación de los propios estados, sin una redefinición de su papel, de sus modos de funcionamiento y de su articulación con otros órdenes políticos.

Es indispensable apoyar la emergencia de un nivel regional de gobernanza, intermedio entre los estados y el mundo. Los procesos de negociación y de decisión deben privilegiar esta escala regional. Éste es el caso, entre otros, respecto a la reforma, ineluctable, del Consejo de Seguridad. Debe ser un directorio constituido de representantes de las regiones del mundo. Cada uno de los países de cada región aseguraría, rotativamente, la presidencia, y consecuentemente la representación en las negociaciones internacionales.

Para encarar los desafíos actuales necesitamos la acción de todos. Las comunidades plurales se instituyen desde la escala del barrio hasta la escala del planeta. La diversidad cultural es un fundamento esencial de la comunidad mundial, la convergencia de nuestras diversas comunidades políticas, religiosas, asociativas, es una condición indispensable para construir un nuevo sistema de gobernanza legítima, responsable y solidario.

París y Nueva York, 2 de marzo de 2005


URL : www.alliance21.org/2003/article669.html
FECHA DE PUBLICACIÓN: 23 de marzo de 2005